Bgo en Trento 64

Ya es martes y yo hubiera dormido más, pero el autobús pasa a la hora que pasa y yo me despierto siempre con el tiempo optimizado al máximo para hacer las cosas sin prisa pero sin pausa. Así que he tenido que salir de la cama, desayunar, vestirme y aventurarme al frío. Es que hace frío.

La mañana la he pasado haciendo gestiones, haciendo contactos y editando una web. Que programar no sé, pero un poco de html sí. Tal vez sepa de programar y de html lo mismo, pero el html me luce más.

Por la tarde, en cambio, me he reunido con Anne-Lyse para hablar de la negación, sobre todo para consultar dudas. Ahora tenemos que escribir las guidelines. Nos falta, de todas maneras, la opinión de Manuela como hablante nativa, porque hay expresiones que no las hemos oído en la vida. Si es que a vaya dos nos han puesto… y de mientras Manuela con bronquitis (aunque yo creo que está alargando las vacaciones…).

Después del trabajo he ido al gobierno de la provincia a recoger la tapa del objetivo de mi cámara porque la que me la vendió había pedido uno y le ha llegado hoy y me la ha dejado ahí. El edificio de la provincia de Trento es feo de asustar por fuera, sobre todo por el escudo gigante que tiene, pero por dentro es aterrador también. Tiene un estilo años 50-60 rollo oficina importante que da un poco de miedito.

Cuando he llegado a la resi, he recogido un paquete que había en la portería. Era la camiseta que le hemos regalado a Ming por majo. Creo que Claudio ha estado 2 horas custodiando el papelito de mi puerta, porque ha avisado él por el grupo y cuando he llegado estaba en el pasillo. No, es broma, nadie ha vigilado el papelito, pero ya les avisé de que estuvieran atentos porque la camiseta de Ming tenía que llegar.

Y por suerte a Ming le ha gustado la camiseta. También nos ha traído unos infames dulces chinos. Es una pasada la diferencia que hay entre lo que consideramos rico aquí y allí. Me la juego a que les gusta más nuestra comida. En el caso de hoy, lo único que había comestible eran unos caramelos de cacahuete. Sí, como lo oís. Era como pasta de cacahuete garrapiñada.

Después de este pequeño evento, he venido al cuarto a hacer una traducción y luego he vuelto para cenar. He cenado y os he escrito. Y ahora me voy a la ducha, que tengo el pelo bien sucio y no estaría de más lavárselo.

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