Bgo en Trento 7

Ya ha llegado el sábado y por fin he ido a ver Trento y como no consigo liar a nadie para hacer nada, os lo voy a contar. También es cierto que podría esforzarme un pelín más en liar a alguien, pero que conste que lo intento.

Total, que me he despertado, he desayunado y he escrito un artículo de 3000 caracteres para Prest. Supongo que no irá firmado por mí, irá en nombre de Ozen, pero que sepáis que es mío. Salvo que otro de Ozen lo cambie de arriba a abajo (¿o de arriba abajo?). Me he duchado, he cogido la bicicleta y he salido hacia el centro.

En resumen: menos mal que he escrito el artículo y he salido hacia las 12 porque el centro histórico de Trento es como un suspiro. Un suspiro bonito, pero un suspiro al fin y al cabo. He entrado por el sur y he aparcado la bicicleta en el palacio de justicia y me he acercado a Piazza Fiera porque había algo. He pasado por un mercado de segunda mano del que creo que no compraría nada porque el que vendía libros los vendía muy caros, la ropa era fea y el resto sólo tenía juegos de tazas de café. Y he llegado a Piazza Fiera, y, no, por favor, había un food market.

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Food market en Piazza Fiera

No me gustan los food market. Por si nunca habéis visto uno, se trata de un montón de furgonetas que venden comida a precio de restaurante con mantel de tela. Si tienes suerte, consigues un hueco en una mesa en plan Oktoberfest, en la calle, por supuesto, y si no, te comes la hamburguesa de 7€ de pie. O el churrasco argentino. Siempre hay una puñetera furgoneta que hace comida argentina. Huelga decir que he pasado por la plaza y me he metido intramuros.

He ido paseando lentamente, hasta yo me he dado cuenta de lo lenta que iba, hasta la Piazza Duomo. Vamos a ver, es que cuando se quiere apreciar un sitio, hay que ir lento, fijándose en la gente y en los detalles; aparte de que preveía el minúsculo tamaño de la ciudad y quería que me durara. Y he llegado a la plaza y estaba llena de casetas. Al principio he pensado que ese mal que está azotando Bilbao, las terrazas y cenadores en cualquier calle, había llegado a Trento, pero luego he descubierto que era por lo de la Smart City Week.

Es que Trento es una Smart City, una ciudad moderna, sostenible, conectada, bli bli bli (parece que no hago más que quejarme, pero en realidad estoy de buen humor) y han organizado una semana de eventos. Ejem. Te puedes descargar la app de Trento con un código QR, hay charlas que explican datos y estadísticas a los trentinos, hay actividades para fomentar el uso de la bicicleta… Y de paso se han cargado durante un fin de semana la postal de la ciudad.

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Neptuno (y su Tridentum), el Duomo y las smart huts

Y he seguido callejeando, siguiendo la señales (hay que reconocer que la señalización turística es francamente buena) hasta llegar a la oficina de turismo que está en Piazza Dante. Piazza Dante en realidad es un parque con su laguito y todo y ahí están, además de la oficina de turismo, la estación de autobuses y la de trenes. He cogido un mapa de la ciudad, he preguntado qué había para ver y la señora, un poco borde, me ha dicho que el Duomo y el castillo, básicamente. La verdad es que no ha intentado venderme lo que no es; minipunto para la señora borde. Me ha intentado vender una guía de la ciudad por 6 euros y le he dicho que no. He aprovechado para preguntarle por rutas de trekking y me ha querido vender otra guía de trekking urbano por otros 6 €. Ya le he dicho que eso me lo puedo descargar gratis de internet y que ya lo tengo. Le he dicho que yo estaba pensando más en el trekking alpino y le he preguntado como subir al parque del Monte Bondone. ¡Y me ha querido vender un mapa con rutas! No, señora, lo que yo quiero es que me diga si hay un puñetero autobús que te acerca. ¡Mamma mia, lo que le he tenido que insistir hasta que me ha dicho en qué pueblo me tengo que bajar! Y me ha insistido con el mapa, pero ya le he dicho que tengo Wikiloc y que me las arreglo.

Y luego me he dado una vuelta por el mercado de agricultores de Piazza Dante. Es que justo me he encontrado a Anne-Lyse y me ha dicho que ella compra ahí todos los sábados. En fin, ocho puestos, 5 de hortalizas y 3 de queso de cabra. Me esperaba algo más, aunque sé que hay mercado todos los días en otro sitio.

He deambulado un poco más, con bastante desfortuna porque no he encontrado casi ningún sitio barato para comer y he acabado comiendo en un kebab. Un kebab limpísimo pero que en la carta, sin ninguna vergüenza tenía la fotos fotos del menú de Burger King.

Y luego he ido al castillo. Te cobran 10 € si eres mayor de 26. Yo creo que deberían cobrar 5 por lo que enseñan. Es el castillo de Buonconsiglio, sede de los obispos príncipes de Trento, luego convertido en cuartel militar y ahora prácticamente vacío. Es que los militares no son muy de preservar el patrimonio civil. Y albergaba una muestra sobre Cesare Battisti. un tío interesante: socialista, luchó a favor de Italia y contra el Imperio Austrohúngaro en la Gran Guerra, le pillaron los austriacos y lo ejecutaron por alta traición en el castillo. igual habñia como 10 salas dedicadas al tío y al final he acabado hasta el moño de él. Aunque no lo he verbalizado, porque aquí son muy fans y no quería que me echaran del castillo sin haber visto hasta la última esquina.

En realidad el castillo es bonito y grande y tiene unas bonitas vistas, pero no hay nada más que frescos y artesonados. Hay una muestra de arte egipcia y otra de la prehistoria de cosas que la gente ha donado, pero me las he saltado. También tiene para visitar la torre del Águila, pero te cobran 2 € más por ver unos bonitos frescos renacentistas, así que he pasado.

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Yo en el castillo de Buonconsiglio

Después de salir del castillo he vuelto a la parte vieja y he encontrado las tiendas y los bares. Hay tiendas de grandes cadenas y de pequeños diseñadores italianos. Y dan bocatas en todos los bares. ¡Ay, si los hubiese encontrado a la hora de comer! La verdad es que es un poco pijolis la zona, pero es agradable.

Y en esa zona está el yacimiento de restos romanos de Trento, por el que te cobran 2,50 €. La verdad es que está bien, como todas las ruinas romanas. Lo bueno es que te dejan pisar un trozo de calzada y la verdad es que el alcantarillado y tal está bastante bien conservado. ya sabéis que yo como segunda línea de investigación me dedico a la historia de los retretes y he podido encontrar un par de ejemplos de letrina con la canalización al alcantarillado en la muestra.

Para terminar el paseo, he vuelto a la Piazza Duomo y he entrado en la catedral. Bueno, en realidad ha empezado a llover y me he tenido que acoger a sagrado. No tiene mucha historia la catedral, aunque sí que es curioso que por fuera la tienen blanca inmaculada y por dentro está negruzca. No sé si no deberían fortarla un poco. Otra cosa curiosa es la sexta obra de misericordia espiritual. Como sabréis, si habéis estado en una iglesia este año, este es el año de la misericordia. Lo que quizá no sepáis es que la sexta obra de misericordia espiritual es “soportar pacientemente a las personas molestas”. Lo podéis ver en la foto:

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Obras de misericordia

También es curioso que la sexta obra de misericordia corporal es visitar a los encarcelados, salvo que te pare la furgoneta la Guardia Civil a punta de pistola.

De camino a la bicicleta me he tenido que guarecer en un bar en el que por una caña pequeña/zurito largo de cerveza artesanal me han cobrado 3,50 €. Todo sea por no mojarme y ayudar a los cerveceros artesanales. Os diría la marca de la cerveza, tirando a blanca (la cerveza, no la marca), pero no he sido capaz de identificarla en el posavasos que la identificaba. Ergo, no la identificaba. Creo que la chica me ha ofrecido una tapa de ensalada de pollo, pero estaba ya tan desconfiante de que me la cobraran también que he dicho que no.

Cuando ha escampado y he cacharreado un poco con Wikiloc, he cogido la bici y he venido a casa. He bajado al supermercado y me he quedado anonadada con el precio de los frutos secos. 2 € 100 g. Y nada de revueltos ni cosas de esas que tomamos nosotros. Pretendía comprar algo por si mañana iba al monte, pero al final me he decantado por unas barritas de cereales.

Mañana, probablemente, iré a Rovereto en bicicleta, a coger un poco de tono muscular para subir al monte. Además está el clima un poco cargado y no me quiero arriesgar a una tormenta en una montaña que no conozco.

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