Bgo en Trento 3

Me han cambiado el editor de entradas y ahora es como una hoja en blanco con la barra de herramientas flotando. No me gusta. Pero qué le vamos a hacer.

Este mediodía hablando con los compañeros decía de broma que por mucho que digan que hay mucha diferencia entre la Italia del norte y del sur, yo no la apreciaba mucho. Lo decía por mis experiencias en Milán (recientes y antiguas) y el hecho de que la gente vaya en bici por la acera en Trento, que me parece escandaloso. Pero ahora tengo que reconocer que sí que hay una diferencia entre Trento y el resto de Italia y es que los coches paran en los pasos de cebra. En el último momento y sólo si te ven hacer el ademán de pasar, pero paran.

Hoy ha sido otro día, más parecido a lo que va a ser mi vida aquí, supongo. Me he despertado a las 7.30 y he ido a desayunar. Confiaba en que no me iba a encontrar a nadie, pero me he encontrado a Giorgia, italiana que creo que estudia veterinaria, desayunando. Yo también he hecho lo propio, me he vestido y he salido a la calle a comprar billetes de autobús.

Por si las moscas, no me he arriesgado al estanco de al lado de casa por eso de que ayer estaba cerrado por luto y he ido a un sitio que ponía “TABACCHI” al lado del supermercado y en eso que me voy acercando veo que es un bar. Menos mal que sí tenían billetes. Y luego he cogido el autobús.

Al llegar a FBK no he sabido cómo entrar porque eso es como un maldito laberinto. Yo creo que te dan de comer gratis por si eres de los que no eres capaz de salir. Menos mal que me han ayudado unos becarios. Por la mañana he tenido una reunión con Anne-Lyse y ya me ha dicho que tengo que dar un seminario, así que tendré que ponerme manos a la obra. Querían que lo diera la semana que viene, pero ya les he dicho que tengo más cosas entre manos.

Durante la comida les he dejado sorprendidos por mis conocimientos de religión/historia. En fin, no he sabido en qué año murió Mahoma y he dicho que subió al cielo en caballo desde Medina. Y Mohamed, que es palestino y lleva el nombre del profeta, me ha dicho que eso no es así. Tampoco me ha sabido decir, qué era y acabo de mirar y Medina cuenta porque es el destino de la Hégira, que es que Mahoma salió de la Meca con unos amigotes en secreto y se fue a Medina. Y aunque el islam no es lo mío, le he sorprendido sabiendo cosas sobre Palestina. Que no he dicho nada, pero estaba contento de que supiera que los israelíes son los malos, que normalmente los europeos no saben de qué va su asunto.

Por la tarde no he hecho nada digno de ser contado aquí hasta que he bajado al centro a comprar la tarjeta del autobús. Es curioso el centro de Trento: tiene un castillo viejísimo la mar de limpio (tanto que parece de cartón piedra) y el resto de la ciudad está como en obras. Yo no sé si el ventanillero de Trenitalia estaba muy enterado, pero ya me ha encasquetado una tarjeta sin foto (y con menos descuento, pero bueno) diciéndome que la de con foto tengo que hacerla no sé cómo. En realidad no me han dicho como tenía que hacerla. Confío en que el descuento sea de al menos el 10% como promete la propaganda.

Y luego he ido al supermercado a comprarme una tarjeta SIM y vinagre blanco. Lo primero es porque, aunque todavía nadie me ha pedido el teléfono, estoy segura de que, si les doy uno italiano, la probabilidad de que me llamen aumenta exponencialmente. Lo segundo es que la ducha tiene cal y salen cuatro chorros disparados.

Lo de la SIM no es tan fácil porque te piden el código fiscal (que menos mal que me pidieron uno desde FBK) y no es que te pidan el código, si no el documento oficial. Entonces, cuando me ha dicho que necesitaba el código, he ido a casa a descargármelo y he vuelto con el código en un papel. Pues resulta que eso no valía y le he dicho que tenía el PDF. Me ha dicho que a ver si se lo podía mandar. Le he dicho que si hay wifi sí. Y ahora tengo el wifi del supermercado guardado en el móvil. Aunque ya no me hace falta porque por 5€ cada 30 días me han dado 100 minutos, 100 SMS y 1 GB. Aprende, Euskaltel.

Respcto al vinagre, y teniendo en cuenta que ya tenía uno de Módena, he comprado el más barato: un vinagre de alcohol (sic.) transparente. Espero que haga el mismo efecto. Ácido desde luego es, pone acidez 6%. Luego lo probaré.

He venido a casa, he configurado el móvil, he trabajado un poco y he ido a cenar. Y he encendido por primera vez el Pokemon y resulta que estoy en medio de la nada. ¡Qué exageración! Aquí no hay ni media pokeparada. Y los pokemons de los alrededores, si es que se dignan a aparecer, son de lo más comunes. Menos mal que habia unos italianos cenando (diría que la Giorgia de la mañana era la anfitriona) y me han invitado a un trozo de pastel para endulzar el asunto.

Y nada más por hoy. Mañana os contaré si sé la química suficiente o debo mejorar.

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