Bgo en Donosti 01

Inauguro una nueva colección de aventuras en tierras inhóspitas, este caso en Donosti. Que sí, es inhóspito.

Aviso: la tecla del espacio va mal en este ordenador, puedequehayapalabraspegadas (esto ha sido queriendo)

Me mudé ayer a mi nueva casa (que encontré vía internet) después de una no muy fatigosa búsqueda que voy a resumir. Hace 2 semanas decidí que ya era hora de buscar una casa porque no me iba a caer del cielo. Así que empecé a buscar por internet. Criterios de búsqueda: que estuviera escrito en euskera (para “asegurarme” pisukides euskaldunes con los que  ir a ver bertsos y esas cosas que habitualmente hago con Gontzal (mi amigo de la uni, gran turista y un gran cumplidor de “a-que-no-hay-huevos”)), que fuera barato (pero esto es más caro que Bélgica, país con salario mínimo interprofesional de 1350 € aproximadamente) y que el anuncio no tuviera faltas de ortografía. Una cosa es escribir mal por el Whatsapp y otra cuando quieres vender algo.

Y llamé a varios pisos y concerté cita con 3. Uno estupendo en Gros, viejo pero amplio y bien de precio. Pero tenían 35 años (aprox.), aunque me parecieron muy majos no era mi rollo, y perro y yo en realidad quería más cerca. Uno en un 4º sin ascensor, tirado de precio pero a compartir con un padre, su hija y una estudiante. Y no tenía salón y el internet era el “pincho” de Euskaltel. Eso para mi no puede ser. Y otro que estaba bien, pero era vergonzosamente caro. Y volví un poco así porque yo pensaba que la gente se moría por vivir conmigo (ya sabéis que para cuestiones académico-laborales nunca me he tenido que esforzar mucho y a veces se me olvida que normalmente las cosas exigen un poco de sudor). Y al día siguiente volví a entrar en la web y vi un anuncio (que no tenía fotos, osada de mí) y llamé y resulto ser lo que yo quería: piso de estudiantes barato, amplio, con sitio para dejar la bici y a 20 minutos andando (y 8 en bici sin sudar) de la uni. No me he esforzado mucho, no, pero conseguí lo que quería a la segunda y eso siempre sirve para aprender (esta última frase me ha quedado muy Manuel García Moreno a.k.a. Manolito Gafotas, cuyo último libro os recomiendo encarecidamente).

Y mis compañeros de piso me hicieron una especie de casting (me querían conocer antes de meterme en casa) y supongo que lo pasé. ¿No les valía la foto del Whatsapp? Y el viernes vine a firmar el contrato, no sin contratiempos (pero bueno, son los gajes de venir a Donosti),y ya ayer me mudé. Mis compañeros de piso (que seguro que os interesa) se llaman Eneko, Mikel y Endika y estudian arquitectura. Y ayer vimos el partido (del Athletic) juntos y creo que de momento nos llevamos guay.

Y hoy he ido en bici a la uni y he descubierto que todavía no ha llegado mi mesa de despacho prometida, pero que me han puesto un ordenador. Lo he encendido y no tenía internet. He esperado a que llegara algún informático a mi despacho (no es como en Bilbo que estoy sola 4 días a la semana, aquí hay gente siempre) para que me lo arreglara y cuando ha venido el informático (Gorka, para futuras referencias) ha descubierto que el problema era que la clavija estaba mal puesta (aquí también he aprendido en que no es suficiente comprobar la del ordenador, la de la pared también hay que mirarla). De mientras he estado trabajando, que conste. Luego se me ha ocurrido mirar si la impresora está configurada en mi pc (¿se puede llamar pc a una máquina que funciona con Linux?). Respuesta: no (a la impresora, no a lo de Linux). Y le he llamado a Gorka para que lo mirara y hemos quedado en que eso lo va a hacer Est(h)er, que estaba de baja, porque él no ha sido capaz.

Luego he venido a casa a comer y he vuelto a trabajar (pero a la tarde ha sido todo normal). Luego he vuelto a casa, he merendado y he ido a francés. Nota mental: salir antes de casa. Pero bueno, he llegado y he hecho el examen. Porque hoy había examen blanco. Muy fácil me ha parecido. Eso sí, la madame de aquí (que creo que se llama Beatriz, pero no se ha presentado y me trata de usted) igual me da hasta en el DNI. También creo que en esta EOI se enseña más francés.

Para ir (y volver) de francés, la EOI está ahora al lado de la “estación” de autobuses hay que subir (y bajar) una pedazo de cuesta. Y entonces, aprovechando que tenía el calentamiento hecho, me he puesto mi ropa de correr (es decir, pantaloneta de fútbol, niki viejo, jersey viejo y playeras de correr más baratas de la tienda) y he salido a correr. De mi casa (en el lado de Ondarreta del palacio de Miramar) a La Perla (y vuelta) con un minuto de recuperación en el medio. Mañana repetiré el ejercicio salvo que llueva. La idea sería salir mínimo de lunes a miércoles y, para que sea perfecto, domingo y jueves también.

Y luego me he duchado, cenado y me he puesto a escribir esto.

Mientras escribía esto, además, se ha producido un hecho que puede cambiar la deriva económico-política de Eus/zkadi: Andoni Ortuzar ha llamado “potolo” (gord(it)o) a Juan Carlos Ercoreca.

Y hoy, hasta aquí. Mañana, si cuadra más.

Ahora que escribo lo de cuadra, mi despacho está en el edificio Korta, así que en euskera nadie sabe muy bien si soy ganadera o investigadora ya que “Kortan lan egiten dut” y “kortan lan egiten dut” suenan igual. Lo que no sé es cómo no está todo el mundo haciendo ese chiste en mi edificio.

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