Bgo en Namur 72

Dije que iba a haber escrito el domingo, pero la verdad es que llegué reventada a casa y no me apetecía en absoluto.

El viernes por la noche, al final, salí a tomar algo con unos erasmus que viven aquí en Namur, estuvimos en la cocina de Isaac y luego nos tomamos una cerveza en un bar, bueno, en realidad yo me tomé una cerveza y luego me marché porque al día siguiente tenía que ir a Lieja, pero puede que los demás se quedaran hasta tarde.

El sábado por la mañana fui a Lieja con la idea de hacer compras. Sofía me vino a buscar a la estación, dejamos mis cosas en su casa y fuimos al Mediacité, que es un centro comercial bastante grande que hay en Lieja. Me probé todo lo que tenía pinta elegante en Primark, pero o parecía una secretaria, o se me notaba la barriga o… total, que no hubo éxito. Además, la tienda estaba llena de holandesas que parece ser que no tienen Primark en su país y la cola para los probadores era muy muy larga.

Luego fuimos a unas cuantas tiendas más en las que me probé de todo, pero es que yo no me veo con esos vestidos que se llevan hoy en día (ni con ninguno, la verdad) y aparte no me quedaban muy bien (será porque eran baratillos). Hasta que al final encontré una falda fucsia (tenemos un debate con el color, pero creedme, es fucsia) y me la compré, sin más, ya me la veréis. Y por hacer una compra me dieron un ticket de aparcamiento que caducaba el 31 de diciembre de 2011. Menos mal que fui en tren, porque en ese centro comercial te timan…

Y luego volvimos al centro y vino Raquel a hacer de personal shopper también y en el H&M me compré una chaqueta de esas de doble botonadura más que nada porque si no tendría que haber ido a la graduación con mi abrigo negro y porque valía 20 euros y me parecía un precio razonable.

Y luego nos juntamos con Ana, Maicol y Nerea y Maicol y yo nos comimos un gofre y luego fuimos a tomar un chocolate caliente a un bar que se llama Pot au lait, que parecerá una cafetería por el nombre, pero es un garito super extravagante en el que se hacen conciertos y la gente va de fiesta por la noche. Merece la pena visitarlo, la verdad.

Y luego subimos las escaleras de Lieja. Es que Lieja tiene unas escaleras, doscientas y pico, que son uno de los atractivos de la ciudad (es que Lieja no tiene mucho para ver, a mí me gusta, pero reconozco que tiene un interés arquitectónico mínimo). Y después de subir las escaleras, las bajamos porque arriba no hay nada que ver.

Luego la gente se fue a La Maison des Pekets (o du Peket) a tomarse unos pekets, que son unos chupitos de sabores típicos de Lieja, yo no fui porque no me gustan los chupitos (preguntadle a cualquiera que haya venido alguna vez conmigo de fiesta) y fui a hacer la compra para la noche con Raquel. Luego sí, luego me junté con los de los pekets y fuimos a cenar el mejor kebab que he comido en mi vida. La carne sabía diferente, la salsa blanca era definitivamente casera y el pan era medio artesano también, más patatas y cocacola, todo 5 euros, yo me lo acabé, pero no todo el mundo fue capaz porque aunque pedimos “petit” aquello tenía un tamaño considerable.

Luego por la noche jugamos al okalimotxo en el kot de Inma y yo gané. Y luego fuimos a bailar, primero a un bar donde NO TENÍAN DANZA KUDURO (increíble pero cierto) y luego al Cuba’r que, como su nombre bien indica, es un bar en el que ponen música latina. Y ahí anduvimos bailando y aplicando lo aprendido en aerolatino. Y luego nos fuimos a dormir.

El domingo al mediodía fuimos al mercado y compramos unos pollos asados y patatas fritas para comer. La idea era comer y ver el fútbol, pero en mis webs de cabecera no echaban el partido y en otras webs que retransmiten en directo estaban todos los canales de deportes bloqueados. Maldita ley SOPA, Sinde, ACTA y lo que sea.

Y después de la sobremesa me volví a casa porque tenía que hacer algo para las clases de hoy. Y estuve haciendo nada, la verdad, hasta que me duché, cené y me fui a dormir.

Hoy me he despertado un poco zombi, he desayunado, me he vestido y he salido a la calle confiando en encontrar mi coche por donde lo suelo aparcar de normal, porque no me acordaba exactamente de dónde lo había aparcado. Pero bueno, que lo he encontrado a la primera y me he ido a trabajar. Hoy, gracias a dios, llueve y esto significa que a) ya no hace tanto frío y b) el coche y las carreteras deberían empezar a limpiarse.

Y luego he trabajado una hora, he dejado preparada la primera clase de mañana y me he vuelto a casa a preparar un poco mi viaje del miércoles. Luego he comido y me he puesto a leer y a las 3 de la tarde he salido de casa porque me estaba quedando helada en mi cuarto. Sí, así es, tengo más frío en mi casa que en la calle. Y he ido al supermercado, que estaba un poco desabastecido, y he hecho la compra.

Luego he vuelto a casa y he reflexionado. Todavía no os voy a adelantar nada, pero estoy trabajando en una herramienta online para aprender euskera. Le tengo que dar más vueltas al asunto y tengo que decidir a quién va dirigido, pero la idea ahí está.

Y de momento nada más, no se esperan cambios en mi vida para las próximas horas y si todo marcha según lo previsto, holgazanearé, cenaré, me ducharé y me iré a dormir.

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