Bgo en Namur 50

Bueno, hoy ya sí que sí os escribo que he hecho el fin de semana.

El viernes fue un día de mierda. El plan de la mañana era ir a la lavandería para poner la lavadora. La lavandería se supone que iba a estar cerrada de lunes a jueves por obras. Yo ya me intuía (visto que estos belgas en realidad tienen una mentalidad de lo más mediterránea) que el viernes todavía no habían acabado las obras, pero fui igualmente porque al fin y al cabo esto es Europa. llevaba una maleta pesadísima y mientras la llevaba tuve que levantarla para salvar un cable que había en el suelo. Y me dio un tirón en la espalda que me dejó sin respiración. Empezamos mal ya. Llegué a la lavandería y estaba todavía con la cristalera tapada, pero pensé “igual hay algunas máquinas que ya funcionan”, pero no, la china que lo regenta me dijo en perfecto francés que todavía no habían acabado. Así que me fui a otra lavandería que hay más lejos a poner allí la lavadora.

En la segunda lavandería metí la ropa con las pastillas de detergente en la lavadora, cerré la lavadora, la programé, pagué en la máuina y esperé a que empezara. No empezaba. Toqué un montón de teclas de la lavador a ver si así empezaba. No empezaba. Intenté que la máquina me devolviera el dinero. Imposible. Con todo mi dolor de espalda saqué la ropa y el detergente de la lavadora e hice un último intento de “apagarla” para ver si así conseguía que me devolviera el dinero la máquina de pagar. Y en ese momento, no sé qué tecla toqué pero, completamente vacía, la lavadora empezó a funcionar. Le di una ostia y la mandé a tomar por el saco (es que no había nadie en la lavandería y por eso me permití hablarle a una máquina).

Y me volví a casa todo doblada con un maletón lleno de ropa sucia.

A primera hora de la tarde llevé a Mónica al aeropuerto. Charleroi está al oeste de Namur y en invierno aquí el sol está bajísimo, así que me fue dando el sol en la cara todo el trayecto. Llegamos y yo quería ir a donde los taxis para dejarla y marcharme, pero las flechas de ese aeropuerto están trucadas (como las de todos los aeropuertos) y acabé en el parking de pago. Una hora 3 euros. Me despedí de Mónica y me volví a casa esperando que mejorara el día.

El día mejoró. Llegué a casa y me puse las botas de monte para ir a la marcha nocturna con Fran. 3 kilómetros de mi casa donde empezaba la ruta más 15 kilómetros de recorrido de la ruta en sí más otros tres kilómetros de vuelta. Al gunas partes de la ruta estaba bien porque eran por al lado del río y así, pero la verdad es que era una ruta muy urbana entre casas y siempre por cemento. Pero bueno, Fran y yo nos lo pasamos bien y ya estamos un poco entrenados para ir a Pekin Express.

Llegué a casa, cené, me duché y me fui a dormir.

El sábado me levanté a las 7 porque teníamos una formación en Lieja. La formación era a las 10 de la mañana y sólo son 50 minutos de tren, pero sólo hay trenes cada hora y resulta que el nuestro llegaba a una hora horrenda. Pero bueno, ahí fuimos Fran y yo en el tren a Lieja y cuando nos bajamos nos vino a buscar Inma y fuimos a su casa a dejar las cosas. Es que Fran, Manu y yo nos íbamos a quedar a dormir en la habitación de Raquel que también es auxiliar y vive en el mismo bloque.

La formación estuvo bien, pero siguiendo con mi mala suerte, cuando llegamos a la consejería de educación en Lieja nos dijeron que se habían fundido los plomos y que no había luz en el salón de actos. Y fuimos a un aula que tienen allí. Y la charla iba a empezar, pero faltaba el cable que va del ordenador al proyector, así que al principio estuvimos mirando los 15 que estábamos allí a la pantallita de un portátil. Luego ya sí que tuvimos cable y la cosa mejoró. La formación era sobre la forma léxica y me gustó porque nos dieron recursos para utilizar en clase.

Después fuimos a comer a casa de Inma y por la tarde salimos a dar una vuelta por Lieja. Y fuimos al mercado de navidad, vimos la pista de hielo y nos comimos un gofre. Y Manu nos dijo que aunque no había ido a la formación porque el viernes salió de fiesta hasta muy tarde por Charleroi sí que venía a ver el partido (Madrid- Barça) con nosotros, así que estuvimos haciendo tiempo hasta que vino y luego cenamos en casa de Inma otra vez.

Nuestra idea era ir a un bar concreto a ver el fútbol. Fuimos y en la puerta había un cartel que decía que estaba completo. Completo en Bélgica significa que no hay más sillas para sentarse, no que no quepa un alfiler. Y no, no nos dejaron ver el partido de pie, así que fuimos a otro bar en el que sabíamos que lo iban a echar. Pero no lo echaban y tuvimos que preguntar a un segurata por algún bar en el que sí que lo echaban.

Y vimos el partido. Yo ya no animo a un equipo, animo a mis jugadores de comunio (el juego ese de fútbol de internet que te dan puntos por tus jugadores). O sea, aplaudía a Xavi y a Kaká y deseaba que Messi se rompiera una pierna y no jugara en toda la temporada (es que June tiene a Messi y Messi le consigue muchos puntos cada jornada).

Y luego estuvimos de fiesta en un bar que se llama La Fiesta. Un bar en el que hay que pagar para mear, por otro lado, pero bueno, pagué visto que la cerveza por lo menos no estaba mal de precio. Estaba bien el bar, ponían pachanga y reggaeton y esas cosas. Inma, Raquel y Fran se marcharon a las 2.30 y Manu y yo (fiesteros oficiales) nos quedamos más tiempo. También nos comimos un kebab a medias y fuimos a otro bar en el que un loco vestido contraje, chaleco y corbata nos dijo que era sociólogo y que estaba haciendo una investigación sobre cómo ven los jóvenes a Dante Alighieri y Balzac. Manu y yo quedaremos un día de estos con él.

Cuando quisimos volver a casa, no sabíamos cómo porque no conocíamos la ciudad. Así que le preguntamos a un policía muy amable que había por allí. Menos mal que me acordaba del nombre de la calle. Llegamos y Manu y yo no teníamos colchón, así que nos tocó dormir en el suelo con mi saco de dormir. Nos dormimos agarrando cada uno una esquina del saco y así estuvimos hasta despertarnos.

El domingo nos despertamos y cogimos el tren porque teníamos cosas que hacer; yo, poner una lavadora. Y fui a la lavandería, pero había mucha gente (toda la que no había lavado la ropa durante la semana) así que me fui con mi maleta a comerme unas patatas fritas. Cuando volví a la lavandería ya había menos gente y conseguí poner la lavadora y luego la secadora. Y me estaba quedando dormida de pie, la verdad es que ha sido un fin de semana ajetreado.

Llegué a casa, tendí la ropa y me puse delante del ordenador. Leí la prensa, hablé con mi señor padre por skype e hice cosas poco productivas. Luego cené y me duché y me fui a dormir.

Hoy he dormido del tirón, sin soñar ni nada, se ve que estaba reventadísima. Por la mañana he ordenado mi cuarto, he ido al super y he recogido algunas ropas que estaban ya secas. También he leído, he jugado a Plantas contra Zombis y he hablado con Adrián por facebook.

Luego he comido y he seguido ordenando mi cuarto. También he visto series, he tocado la guitarra y he quedado mañana con Fran para comer.

Ahora voy a cenar y luego a ducharme porque mañana, aunque parezca mentira, tengo que trabajar. Tengo que dar mi opinión en los exámenes orales. Ya os contaré qué tal.

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