Bgo en Namur 21

Bueno, ya he encontrado un huequito para vosotros, mis queridos lectores.

Comparando con las noticias de calado internacional del jueves, mi día no fue muy interesante, pero tampoco fue un día sin nada reseñable.

El jueves tuve mis primeras clases en Floreffe por lo que me desperté y me hice un bocadillo ya que tenía que comer en el colegio. Y bueno, salí con tiempo de sobra a Floreffe por lo que pudiera pasar. Y menos mal. Explicación: el colegio está al lado de/en una abadía donde se hace cerveza y tal (como en toda abadía belga que se precie) y entonces tiene una entrada que si no has estado nunca no sabes si va al colegio o a la abadía o a la tienda de regalos. Y pensé “voy a ir más para adelante a ver si hay alguna otra entrada”. Pero no la había. Y está todo Floreffe en obras, como si estuvieran metiendo el gas ciudad de golpe en todo el pueblo. Es decir, calles cortadas, calles de doble sentido convertidas en calles de sentido único (véase la del colegio)… Y llegó un momento en que se me acabó el pueblo, así que paré en una esquina y puse el GPS y el GPS me llevó por una carretera en la que os juro que de tan estrecha que era llevaba las cuatro ruedas por la cuneta. Eso sin mencionar que estaba asfaltada a parches de unos 50 cm2 (léase centímetros cuadrados), cosa que daba igual porque como os digo las ruedas iban por la hierba. Y ahí anduve yo a 15 km/h entre caseríos en una colina hasta que encontré el colegio otra vez. Y como tampoco sabía qué me iba a encontrar dentro, aparqué en el parking de visitantes de la abadía. Y crucé toda la abadía y ya conseguí llegar.

Fui a secretaría y me dijeron dónde estaba la sala de profesores. O podría llamarlo el refectorio, porque tenía una mesa grande alargada y tenía platos porque los profesores comen ahí, además de que hay profes que viven en el internado y les sirven la comida en un montacargas. Y la abadía por dentro, pues porque en Bélgica no hubo Revolución Francesa y no han cambiado nada: cuadros de querubines, obispos y santos, el suelo con unas baldosas viejas viejas, algunas áreas medio destartaladas… y crucifijos kingsize por doquier.

Donde se dan las clases, en cambio, son unos edificios muy modernos. Y las clases, pues muy bien, la profesora muy maja y muy interesada en aprender cosas nuevas, algunos alumnos también bastante motivados y otros no tanto.

Después de las clases me volví a casa y no hice mucho, la verdad. A las 9 fui a la piscina a nadar un poquito. La piscina es vieja y juraría que el agua tiene tropezones (así como lo leéis, sí) y como las duchas no son tampoco muy decentes porque no tienen alcachofa y te cae el agua como si fueras un manifestante violento, decidí quitarme el cloro e ir a ducharme a casa porque vivo a 50 metros. Y a la noche salí con Fran a tomar algo y también nos encontramos con Antonio y Ángel y cerramos los bares de Namur (a la 1 de la mañana, no os penséis que estuvimos de juerga padre por ahí).

El viernes mi día empezó con unos golpes en la puerta por parte de Pierrick que vino a purgar los radiadores y a decirme que estaba muy enfadado con su chauffagista (el de la calefa, vamos), y que había cambiado las horas de calefa y que ahora iban a ser más. Pues habrá más horas, pero el frío es el mismo. Y luego nada, me fui a la biblioteca, hice unas compritas y me encontré con Fran. Y decidimos comer juntos.

Y comimos Mónica (que tuvo que andar 5 km para encontrar una parda de autobús porque las de Floreffe estaban anuladas por las obras), Fran y yo unos macarrones. A la tarde estuve preparando materiales para las clases y a la noche fuimos a ver un espectáculo de danza que se llama “Magia negra”. Un espectáculo de danza muy bonito con danzas africanas, capoeira y hip-hop que hicieron unos chavales de una favela de Recife. Estaban dando un tour por Europa para mostrar la realidad en las favelas ayudados por una ONG belga. La verdad es que los chavales bailaban de impresión, yo desde luego nunca conseguiré bailar así. El espectáculo no va a ir a España por lo menos en esta gira, pero si por casualidad viajase, os recomiendo que lo vayáis a ver. Además, y aparte de que era gratis, al final se abrió un turno de preguntas para que la gente pudiera preguntar cosas sobre la performance o la ONG y así. Y luego nos volvimos a casa porque nos estamos namurizando poco a poco.

Y hoy me he despertado prontillo para hacer las cosas antes de que Pierrick cortara la luz. Y luego hemos ido al mercado y a las librerías, pero yo no  me he comprado nada. Cuando hemos vuelto a casa todavía no teníamos luz, así que me he comprado un kebab. Sigo pensando que como los kebabs de Euskadi hay muy pocos, aunque éste no estaba mal del todo. Y a la tarde he ido con Fran y Antonio a una historia de arreglo de bicicletas por si alguien quería vender la suya y para que Antonio llevara a arreglar la bici de Ángel que no frenaba.

Y luego he ido a casa de Fran y he conseguido ponerle internet, aunque aún no sé exactamente cómo. Le he deshabilitado el IPv6 ese y creo que ha sido por eso, aunque tampoco estoy muy segura. Y luego me he vuelto a casa porque sentía que os tenía un poco abandonados y tenía que escribiros.

Y luego cenaré y saldré a tomar algo al Havana porque Fran insiste en invitarme a una cerveza por haberle puesto internet en casa. Y la verdad es que aquí, o tienes internet o es fácil morirte del asco.

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