Bgo en Namur 18 – El día de después

Supongo que ayer os dejé preocupados. Os voy a explicar lo que pasó, pero primero, como siempre, os voy a contar lo que hice durante el día de ayer.

Ayer lunes no trabajé por lo que fui a poner la lavadora. Que la puse al tope ya que hay que aprovechar al máximo los 3.80 euros que vale ponerla. Luego sólo sequé en la secadora las cosas que necesitaba con urgencia: véase toallas, sábanas y pijama. El resto lo colgué en el gallinero. En total utilicé unos 20-25 metros de cuerda para poner todo a secar.

Luego comí y estuve haciendo ejercicios para mis clases hasta que a las 19.30 se fue la luz. Se fue la luz en una casa que tenía funcionando tres portátiles, un radiadorcito y un microondas. Y menos mal que Pauline, la francesa, está en Senegal y no consume electricidad. Y llamamos a Pierrick, el casero, y no nos cogía. Y Emmeline (o como se escriba), la belga, tenía hambre (porque cenan a esas horas en este país). Emmeline llamó a su padre y le dijo que si no aparecía Pierrick que vendría él a ayudarnos. Menos mal que mi padre insistió en que me llevara la linterna que compramos en Escocia.

Yo fui a buscar el cuadro ese donde está el automático y vi que todos los interruptores estaban hacia arriba, así que ahí se acabaron mis conocimientos de electricidad. Pensamos que igual había otro cuadro de esos en el sótano y yo, por si colaba le dí al interruptor de la luz del sótano y ¡tachán! se encendió. Así que pensamos “uy, uy, uy, esto es que se ha quemado parte de la instalación o así”. Y no sé quién tuvo la brillante idea de que si Pierrick no venía a nosotras, nosotras tendríamos que ir donde Pierrick. Así que Mónica cogió en contrato y vimos que estaba escrita la dirección. Y decidimos ir al coche para ir a casa de Pierrick que seguía sin cogernos el teléfono.

Anduvimos y anduvimos y llegamos a donde NO estaba mi coche. Y la cosa es que el viernes yo aparqué el coche con Mónica y Mónica también se acordaba de dónde lo habíamos dejado. Pero no estaba, probé un poco más arriba y un poco más abajo, pero ahí no había ningún coche español. Y Emmeline recibió una llamada de su señor padre y ya de paso le dijo que preguntara en la policía a ver si tenían constancia de que se lo hubiera llevado la grúa. Es que os juro que el viernes cuando lo aparqué ahí no había ni media señalización de prohibido aparcar; hoy, sí.

El padre de Emmeline nos volvió a llamar y nos dijo que la grúa no se había movido desde antes del viernes y que probablemente me habían robado el coche. Un chico que pasaba por ahí oyó la conversación y me dijo: “¿Pero dónde te han robado el coche, en la calle de abajo?” y yo le dije que no, que había sido en la que estábamos. Y me dijo que que robasen coches en la calle de abajo no le parecía raro, pero que en Henry Blés no era tan común. Ya sabéis, para tranquilizar al personal…

Pero tranquilos, que el padre de Emmeline volvió a llamar y me dijo que el coche se lo había llevado la grúa y que tenía que ir a la policía con 110 euros para que me lo devolvieran. Así que nada, hoy me ha tocado ir.

Sabiendo ya más o menos dónde estaba mi coche, volvimos a casa y recibimos una llamada de Pierrick diciendo que vendría en 40 minutos. Así que en esos 40 minutos se me ocurrió comprobar que mi ordenador no se había quedado tonto del chispazo y lo encendí con la batería y descubrí, una grata sorpresa, que tengo dos vecinos con wifi sin contraseña. Así que me conecté y os escribí esas breves líneas.

Y vino Pierrick y les explicó a Mónica y Emmeline qué carajo hay que hacer para que vuelva la luz (yo es que os estaba escribiendo) y también de paso nos dijo que va a comprar un aspirador pero que no piensa poner una lavadora hasta febrero o marzo salvo que encuentre un ofertón. Aunque yo creo que sólo por habérselo comentado ahora tendrá la mosca detrás de la oreja e igual se preocupa un poco más.

Y luego nada, se volvió a normalizar la situación.

Esta mañana a las 8 de la mañana Mónica y yo nos hemos plantado con 110 euros en la comisaría de policía municipal de Namur. Primero en la ventanilla he explicado a qué había ido y luego nos han hecho pasar a un despacho para que me ¿tomaran declaración?. El señor agente ha escrito un parte y ha intentado un par de veces falsear la información para que yo quedara como infractora. Primeramente ha dicho que yo aparqué el coche el 7 de octubre y no, lo aparqué el 14. Luego me ha dicho que la calle Henry Blés tiene limitación de estacionamiento de 3 horas y le he dicho que no, que sólo el trozo de cerca de la plaza Wiertz tiene. Y a eso me ha contestado “veo que conoces bien la ley…”. Ha insistido bastante en a ver en qué zona había aparcado, pero le he dejado claro que he aparcado a partir de la señal que dice que ya no hay límite de estacionamiento. Y se ha picado porque por ahí no me ha podido pillar.

En el parte ese ha escrito también que yo estoy absolutamente segura de que cuando aparqué ahí no había ni media prohibición.

Y luego, atención a la jugada, me ha dicho que, y cito textualmente, “en Bélgica la vía pública (y me ha explicado que la vía pública son las calles y las carreteras) no es un garage”. Y yo le he preguntado que a ver qué quiere que haga con el coche si los fines de semana no trabajo. Y me ha vuelto a decir que en Bélgica… Ahora una reflexión ¿Si me he sacado el carnet sabré lo que es una vía pública, no?

Y después de firmar el parte y tal nos han dicho que esperemos en una sala de espera a que viniera una patrulla a llevarnos al depósito. ¡Qué gentileza! Y han venido dos agentes y nos han hecho montar en la parte de atrás de un furgón policial, sí, sí, cual detenidas, y nos han llevado al depósito.

He cogido el coche, he dejado a Mónica en casa y me he ido pitando al trabajo.

Luego el resto del día ha sido normal, he dado clase, he vuelto a casa y me he cerciorado de que no había ninguna de esas malditas piruletas donde he aparcado el coche, he recogido la ropa del gallinero, he comido y me he puesto a preparar mis clases. También he comprado celo para pegar cosas en las puertas y paredes y unos permanentes para escribir en los CDs. Y también he acompañado a Mónica a que se comprara un radiador en el Brico porque en su cuarto hace verdadero frío.

Y luego ha venido Fran y hemos ido a informarnos de qué hace falta para apuntarse al gimnasio y nos hemos encontrado con Antonio y Ángel que se iban a la piscina con el carnet del gimnasio. Entonces, mañana, intentaré que estos confiados belgas me hagan un certificado de que estudio en la universidad para ahorrarme 40 euros en la matrícula del gimnasio. Por intentarlo no pasa nada y si no cuela, pagaré los 75 euros que vale todo un año (que es muy muy poco, pero podría ser menos).

Ya sabéis que a mí me suelen pasar cosas raras y supongo que tendré que dar gracias al karma porque ayer se saltara la luz y así poder descubrir que la grúa se había llevado mi coche.

Iruzkin bat utzi

Erantzunik ez oraindik.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Utzi erantzun bat

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Aldatu )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Aldatu )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Aldatu )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Aldatu )

Connecting to %s