Bgo en Manchester 76

Algunos estaríais pensando que me ha pasado algo malo o que estoy agobiadísima por los exámenes, pero tranquilos, que si no he escrito ha sido por vagancia (y un poco por los exámenes, pero no por agobio).

Antes de nada y debido a que no escribí al llegar en diciembre a Bilbao (ni ningún otro día que pasé allí), os voy a contar cómo fue el 18 de diciembre en Manchester. El 18 de diciembre fue un día soleado, pero no lo suficiente para derretir la nieve y el hielo de la noche anterior, así que como había quedado con Alexis para que me diera unos cacharros fui patinando hasta su resi. Cogí los cacharros y los lleve patinando en unas bolsas que se iban rompiendo por el camino. Aprended que las bolsas de papel de Primark no sirven para llevar cosas pesadas y/o puntiagudas. Las bolsas se fueron rompiendo por el camino pero conseguí llevar toda la mercancía a casa. Acabé de hacer la maleta, lo repasé todo, me compré un sandwich para la comida y me fui donde Mikel para ir a coger el tren.

Cogimos un autobús al centro, anduvimos hasta la estación de tren, Mikel se compró 2 hamburguesas y nos montamos en el tren. Si hay un sitio cómodo para sentarse en un tren inglés, ése es el asiento de los minusválidos, así que ahí nos sentamos. Cuando llegamos a Birmingham le avisé a Mikel de que la siguiente parada era la nuestra y nos empezamos a preparar. E intentamos salir lo antes posible en nuestra parada, pero no fue tarea fácil. Había mazo gente estorbando para salir y encima teníamos que sacar las maletas del maletero. Conseguí sacar mi maleta justo en el momento en el que el jefe de estación pitaba, tiré la maleta al andén y salté detrás y miré a los lados y no había nadie. Me pregunté un poco preocupada dónde estaba Mikel y justo en el momento en el que las puertas del tren se empezaron a cerrar le vi saltar del vagón.

El aeropuerto de Birmingham es bastante grande. Llegamos al mostrador de facturación rogando que no nos hubiéramos excedido con el peso de la maleta y conseguimos facturar sin tener que pagar exceso de peso. Compramos una botella de agua de litro y medio porque era la que tenía mejor relación cantidad-precio y casi nos la bebimos entera aunque el chico de la tienda nos había dicho que no seríamos capaces. Fuimos al control de seguridad y a mí me hicieron quitarme las botas. Creo que hacían quitarse las botas a todos los que llevábamos botas de monte, que teniendo en cuenta que casi todos los que estábamos allí éramos vascos que íbamos a Biarritz, fuimos muchos. Cuando salió en la pantalla nuestra puerta de embarque fuimos corriendo para poder embarcar de los primeros y coger los mejores asientos. Como comprenderéis no pienso deciros qué asientos son estos hasta junio o así porque cuanta más gente sepa el “truco Ryanair”, menos posibilidades voy a tener yo de sentarme en uno de esos cotizados asientos.

Despegó el avión, que parecía un autobús escolar debido al barullo que montaba la gente, y yo me estaba meando. Es lo que tiene beberse más de medio litro de agua antes de subirse a un avión. Según se apagó la lucecilla de “cinturones abrochados”, salí escopetada para el baño. Después de hacer un pisito ya Mikel y yo nos quedamos medio dormidos hasta que llegamos a Biarritz, aeropuerto pequeño en plan isla caribeña. Allí estaba mi familia esperándome. Es curioso lo de ese aeropuerto: sales del avión, entras en la terminal y ves mazo de gente y miras a la derecha y ves las cintas esas por las que salen las maletas, ni te escanean el ojo, ni te piden el pasaporte ni nada, una pasada.

Ahora os voy a contar mi viaje de vuelta a Manchester y ya si eso en otra entrada os cuento qué me encontré al llegar aquí.

Salí de casa con mi señor padre para recoger a mi amama e ir al aeropuerto el sábado después de comer. Llegamos al casi ausente de vida humana aeropuerto de Loiu y facturamos la maleta, porque es absurdo cargar más de la cuenta con una maleta de 17.5Kg. Nos sentamos a esperar un poquillo y ya llego la hora de ir a la zona de embarque. Me di cuenta de que ya tengo bastante callo con los aeropuertos y sus estúpidas normas de seguridad. Cuando el policía fue a la puerta de embarque me puse a la cola para poder embarcar de las primeras. Había mazo niños pequeños que se iban a montar en el avión, así que aquello era un poco caótico. Un niño, por ejemplo, se coló por la puerta camino del avión y el policía tuvo que salir a decir “¿De quién es este niño?” y parar el proceso de chequear pasaportes. Las familias con sillita de niño tenían priority boarding además y hasta que todas las sillitas no hubieron embarcado los pasajeros de segunda clase no pudimos embarcar. Y no os creáis que estaban todas las familias con sillitas preparadas para embarcar y que se daban prisa para bajar por la rampa, no. Perdimos unos 5 valiosos minutos de nuestra vida esperando a típica familia que llegaba tarde a embarcar y que encima llevaba a los niños sueltos (que se paraban en medio de la rampa) en vez de llevarlos en la sillita y luego soltarles ya. Aún con todo esto, salimos sólo 10 minutos tarde y como teníamos el viento a favor o así, llegamos a la hora.

En el avión se me sentó al lado una chica muy moderna que llevaba un corte de pelo estilo Amélie y un sombrero de rabino judío (decir rabino judío es claramente redundante, pero no importa). Delante se sentaron unos gays tontos y una amiga suya más tonta todavía. Puffff. Al otro lado del pasillo unos turcos que intentaban ligarse a la aeromoza y una mujer que iba de que sabía inglés. Digamos que las únicas medio cuerdas de toda la zona éramos la chica moderna y yo.

El avión llegó a la hora al totalmente desprovisto de vida humana aeropuerto gigante de Stansted y llegamos a la sala vacía y gigante de las cintas por las que salen las maletas después de coger un trenecillo que me recordaba al que utilizan en la empresa del videojuego Half Life. Tardaron un poco en salir, pero las maletas salieron, la mía de las primeras y me fui corriendo al control de pasaportes en el que no había una máquina grabando ojos si no que un negro mirando los pasaportes en una garita. Seguí las indicaciones hasta la salida y los autobuses y cuando llegué a la terminal de autobuses, sin perderme ninguna vez, vi que el autobús anterior al que yo tenía que coger aún no había salido, así que con un poco de suerte podría pillarlo y llegar media hora antes al centro de Londres.

El chófer del microbus de Easybus era así como búlgaro, por lo que hablaba un inglés muy claro, y me dijo que si había hueco me dejaba montarme. Y como había hueco me dejó montarme. Delante de mí se sentaron dos vascos lo que me hizo pensar que todavía podrían aparecer más que tenían el billete para ese autobús. ¿Me harían bajarme del autobús?, ¿Respetarían que yo ya estaba dentro aunque mi billete era para el siguiente bus? Por suerte no vino nadie más y fuimos por una autopista a toda pastilla dirección Victoria. Pasamos por los siempre agradables barrios de Seven Sisters y Edmonton Green y yo fui charlando sobre cambio de divisas y así con los dos vascos de delante. Ellos se bajaron en Baker Street, cerca del Marble Arch, creo y yo seguí hasta Victoria Coach Station. Pensaba que pararíamos dentro de la coach station, pero paramos en una marquesina de la calle. Le pregunté al chófer donde estaba la estación de metro y para allí que me fui.

Tuve que volver a preguntar por la estación de metro debido a que allí sólo había una estación de trenes y unos señores muy amables me dijeron que tenía que entrar dentro de la estación, que es inmensa, para ir al metro. Crucé toda la estación de tren y llegué a la calle otra vez. Las expendedoras de tickets estaban en unos módulos prefabricados en la calle. Me puse a la cola con 3 pounds en la mano, pensando que siendo Londres una ciudad turística el single ticket valdría unos 2.50 pounds. ¡Ja! el single ticket valía 4 pounds. Mientras lo sacaba se me acerco una especie de homeless medio loco o así que me vendía el mismo billete que quería comprar yo por sólo 2 pounds, incluso me ayudó a encontrar en qué zona estaba Euston Station, pero le dije que prefería sacarlo de la máquina y muy amablemente se fue a venderle sus billetes sospechosos a otros.

Si algo de malo tiene el metro de Londres es que no es nada handicapped friendly, vamos que tuve que coger la maleta a pulso y bajarla por las escaleras. Luego ya sí que había escaleras mecánicas, pero jopé. Conseguí llegar a la línea correcta y coger el metro correcto y me fui a Euston Station que estaba mucho más relajada que la Victoria. Eran así como las 20.10 y vi que a las 20.20 salía un tren a Manchester, pero como mi billete era advanced y super lowcost, sólo podía coger el mío de las 21.00. También vi en los paneles informativos que había retrasos y cancelaciones porque un tren había atropellado a un hombre en algún lugar de Inglaterra y que todos los trenes que venían de Manchester dirección London Euston estaban cancelados, pero como no había otra alternativa me fui al Burger King a cenar. Delante de mí en la cola de pedir había una familia de Kenia, sé que eran de Kenia porque a) hablaban con acento africano y b) tenían mochilas de Kenian Airways, se tomaron su tiempo para pedir y le volvieron loco al pobre chaval del mostrador, pero bueno, que llegó mi turno, pedí y me sirvieron rapidísimo. Cené y decidí ir al baño, que como bien sabéis la meadilla cuesta 30 peniques en las estaciones de tren.

Fui al baño y mientras buscaba 30p un trabajador del lugar me dijo que era gratis, que estaba la puerta abierta. Pensé que no era normal que todo me saliera tan bien y me preocupé bastante, todavía tenía que llegar a la resi y me esperaban 3 exámenes. Hice un pisito gratis y ya me fui preparando para ir al andén a coger el tren. Me monté en el tren medio vacío y llegué sin sobresaltos a Manchester cruzando una Inglaterra que se sumía en la más absoluta oscuridad. Hable con Pedromari, le dije que todo me había salido demasiado bien y él me dijo que el Athletic le había ganado al Madrid.

(Hiran está muy afectado por los exámenes, luego os cuento)

En Manchester fui a Piccadilly a coger un bus y como era antes de las 12 sólo me cobraron 1,10 pounds (por recorrer una distancia similar a la que recorrí en metro en Londres). Llegué a la resi y me metí en la cama. Se puede llegar a acumular mucho polvo en un mes, pero no me ha dado la alergia, así que sin más.

Luego os sigo contando estos primeros días en Manchester.

Iruzkin bat utzi

Erantzunik ez oraindik.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Utzi erantzun bat

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Aldatu )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Aldatu )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Aldatu )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Aldatu )

Connecting to %s