Bgo en Dublín (Manchester) 41

Retiro lo dicho sobre Satish, quizá no me robe el ketchup, pero tiene una actitud extraña hacia él, una cosa curiosa que acabaré por averiguar. Si estás leyendo esto sin haber leído las anteriores entradas de mi viaje a Dublín, te aviso de que el principio de la Odisea (sí, sí, en plan poema épico) está en la entrada 39. Este fin de semana tendréis gran cantidad de buena literatura en este blog, que todavía me queda más de día y medio de Dublín por explicaros y dos días de Manchester con información histórica incluida.

Bueno, ayer lo dejamos en el Spire, que os recuerdo que es el súper pirindolo de la O’Connell Street. Una vez visto el Spire pasé por delante de la General Post Office aka GPO. Que sepáis que esto lo estoy haciendo mirando las fotos de la cámara, porque si no me sería imposible hacer una crónica como Dios manda. Bueno, al parecer, después de ver el GPO me encontré con una banda de nativos americanos que estaban tocando música en la calle. Recuerdo que les saqué una foto nada más porque tenían un tambor como de piel de vaca, con pelo y todo, que sonaba muy real. Luego fui por la orilla del río Liffey hasta The Four Courts, un edificio de piedra blanca que no sé muy bien para qué servía.

Luego crucé el río por uno de los varios puentes que hay en la ciudad y fui al Dublín medieval. Entré por la puerta de St. Audoen y subí por unas oscuras escaleras (pensando aquí es donde me sale alguien y me mata del susto) hasta la iglesia del mismo nombre. Ésta era una iglesia de estilo normando que estaba cerrada y sólo se podía visitar si le pedías permiso al vicario y claramente, yo no fui a buscar al vicario para que me abriera la puerta, así que la vi un poco así por fuera y a otra cosa mariposa. No entiendo cómo siguen esas iglesias viejas en las ciudades, me sorpende bastante ver edificios que llevan allí 800 años (o eso dicen).

Luego fui a la Christchurch, que me parece que es la catedral anglicana. La vi por fuera, saqué una foto a una sala capitular que tienen ahí medio enterrada fuera de la iglesia y entré dentro hasta el sitio en el que estaba la mujer que te cobraba la entrada. ¿Cónmo se atreven a cobrar 4 euros por ver esa iglesia? Cuatro euros se pagan (con dolor de corazón) por ver la Catedral de Burgos y su museo, no por ver una iglesuela (¿será esto correcto?). Bueno, luego me senté en un banco al sol para estudiar mi ruta a la St. Patrick’s Cathedral, que, con ese nombre, sólo puede ser la catedral católica de la ciudad.

Llegué sin perderme mientras el sol calentaba mi cara (que es que a la sombra hacía un frío de consideración). Todas las iglesias que vi se parecían bastante la verdad, ésta también era como de la misma piedra gris y de un estilo parecido. Al lado tenía un bonito parque ideal para comerte un sandwich (y eso que apenas había sitios para comprarte uno, casi no había supermercados). Entré en la iglesia y no pagué, no es que me colara, es que me quedé en la entrada. Luego, en el parquecillo ese una japonesa me dijo que le sacara una foto en un total contraluz. Yo le explicaba que ella salía en la total oscuridad (cojonudo que yo le tenga que explicar a una japonesa cosas de fotografía) y bueno, tras varias fotos conseguimos llegar a un término medio entre lo que ella quería y lo que yo le podía ofrecer.

Luego me fui de allí hacia el centro de la ciudad, porque era así como la una del mediodía y había que ir pensando en comer. Fui por unas calles de lo más “agradables” hasta el castillo de Dublín. Las calles no es que fueran chungas, pero eran de lo más calle trasera aunque pasaran autobuses por ellas. El castillo de Dublín no es en absoluto medieval, o sea que olvidaos de almenas y fosos. Se entraba a un patio cuadrado empedrado por unas puertas trabajadas y luego se podía entrar en lo que es el palacio, pero había que pagar para verlo y sólo se podía ver en visita guiada. Yo por supuesto no pagué, pero entré al hall y allí había planos como Dios manda, por lo que pude guardar a buen recaudo el de Ariane  y usar el mío a partir de entonces.

Después del castillo, aparecí por casualidad en el ayuntamiento de Dublín, pero no entré a la exposición ni nada. Luego me fui a comer. Y comí un menú de 3.50 en el Burger King, lo más barato de la ciudad, y es que Dublín es una ciudad carísima. De autobús ya me había gastado la friolera de 29 euros de los 70 que tenía, así que no era plan de andar tirando el dinero. En el Burger King estudié posibles rutas para la tarde.

Después de comer fui a ver la estatua de Molly Malone y el Banco Nacional y así, también pasé por al lado de la estatua de O’Connell camino de la Custom House y los Docklands. Y ahí sí que hacía frío y viento, tanto que después de sacar fotos a unso puentes muy modernos que tienen por allí y esas cosas volví al centro a buscar un Starbucks o algo para tomarme un chocolate y entrar en calor.

Por el camino fui por la zona del museo nacional y pasé por el edifico en el que vivió Oscar Wilde. En el museo hacía calor y aprendí algo sobre los primeros habitantes de la isla (esmeralda) (vaya sobrenombre más ñoño). Y luego ya sí que fui al Starbucks aunque en el museo habñia tenido la oportunidad de entrar un poco en calor y echar una meadilla. Me encantan los museos educativos.

En el Starbucks me pusieron un chocolate caliente con nata por encima en una taza, no en un vaso de plástico. Me tomé mi chocolate con tranquilidad, para evitar quemaduras de tercer grado en mi lengua. ¿Por qué se empeñan en poner las bebidas tan calientes? Estuve pa robar la taza, pero el camarero miraba de vez en cuando a la zona de las mesas y pasaba de meterme en líos, por eso hablia pensado en robar la taza de alguna otra mesa, pero tampoco lo hice.

Y luego ya, cansada de andar y teniendo que hacer tiempo para la charla de Chomsky, me fui a O’Connell Street a ver alguna tienda. Entré en una librería y vi el Dubliners de James Joyce por 2.60, pero no me lo compré. Luego fui al mítico Penneys y compré lencería de oferta y un regalo para mi hermana (que es secreto, aunque se puede intuir (la palabra intuible no existe, pero la añadiré a mi lista de sugerencias para la RAE). Y cogí el bus a la UCD (University College of Dublín, que no os sonará de nada, pero también ahí estudiaron personajes ilustres).

Y llegué justo a tiempo de Chomsky y me encontré un céntimo en el suelo. Allí estaban esperándome Ariane y Janire ansiosas por ver a Chomsky. Antes de entrar en la charla, cogimos unos pósteres por si conseguíamos acercarnos a Noam y nos los firmaba. Llegamos al sitio de la charla y conseguimos entrar, pero nos tuvimos que quedar de pie, porque no había asientos. Estuvimos como 45 minutos esperando a que saliera Chomsky (bueno, él o cualquiera, porque allí no se subía nadie al escenario). Tras una larga espera al final salieron Chomsky y dos jóvenes irlandeses que hicieron una presentación en un perfecto y “claro” inglés dublinés que se entendía perfectamente. Luego ya Chomsky habló, despacito y claro, sobre la historia americana. Nos fuimos cuando terminó de contar Vietnam y todavía nos seguimos preguntando a qué se debía que Chomsky empezara su charla desde los Padres Fundadores.

Casi muertas de estar de pie y del tedio supremo de las palabras oídas fuimos al supermercado de la uni y nos compramos un bocadillo para cenar que estaba buenísimo. Luego Ariane y yo vimos Mujeres y Hombres y Viceversa y tras parlotear un poco nos fuimos a dormir porque al día siguiente había que despertarse a las 8.

Y es la hora del concurso. Como mi padre dice que la pregunta de P. Griffin (que sigue en el aire y todavía se puede responder y ganar un premio) es muy fácil, hoy os voy a poner una pregunta difícil que de verdad os haga investigar sobre un aspecto de Dublín y sus habitantes. La pregunta de hoy es: ¿En qué calle vivió Oscar Wilde y en qué portal? Hay unas pistas sobre la zona en este post, pero os aseguro que salvo que seáis unos frikis de Oscar Wilde, tendréis que buscarlo en internet o en un mapa.

También quiero saludar a la Dra. Ameli Allende, que según me ha dicho su hijo, el futuro Dr. Del Cura, me lee todos los días. Un saludo por supuesto al resto de mis queridos lectores que me seguís aunque sólo sea por saber cuánto dinero me he encontrado ese día. Seguid así y participando activamente en el blog y recomendándoselo a la gente.

Luego sigo con mi segundo día en Dublín y mi relajado viaje de vuelta a Manchester.

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