Bgo en Trento 82

Con esta entrada digo adiós a esta serie de posts qu espero que os hayan gustado. Ya se me acaba la estancia en Trento y mañana no sé si tendré internet, así que os escribo hoy. La verdad es que me da un poco de penilla irme por la gente maja que me he encontrado, pero por otro lado sé que gente maja me está esperando y tengo ganas de volver.

Hoy me he despertado como todos los días, desayuno, vestirme y al bus. Por la mañana he estado escribiendo la memoria de estancia, contando lo que he hecho estos meses. Por la tarde hemos tenido una reunión sobre la negación en la que hemos repartido las tareas para poder acabar el artículo a tiempo. Resulta que me voy a ir, pero voy a seguir hablando con Anne-Lyse y Manuela como si estuviera en Trento casi.

Y es que son unas tías majas y me han regalado speck del bueno. Y Mohamed (pronúncises “mahamad” porque “muhamad” es el Profeta), me ha invitado a merendar. El speck es para la familia, a mi resto de lectores intentaré llevaros algo también.

Y luego he enviado el short paper que, aunque haya hecho algún cambio, sigue ocupando cuatro páginas. Luego más despedidas y he ido al bus.

He bajado a casa y Viktoriya me ha regalado unas pastas. Es un amor de mujer, la echaré de menos. Y luego he estado medio recogiendo, medio escribiendo mi blog… hasta la hora de cenar. Hemos celebrado el cumple de Veronica, que nos ha ofrecido unos bombones y hemos hablado un rato. La verdad es que he tenido suerte con la peña que me ha tocado en la cocina. Creo que saber italiano también me ha ayudado a integrarme. Yo que siempre había estudiado el italiano por puro placer y a fondo perdido, pues al final me ha servido.

Mañana tengo que enterarme de si tengo que limpiar la habitación o no. Es que ya me han cobrado la limpieza, así que no pienso limpiar nada. Pero si tengo que limpiar, que me devuelvan la pasta. Iré al super a comprar unos souvenires, haré la maleta obviamente y al mediodía iré a dejar la bici para que se la pasen a Viktoriya directamente. Es que aquí las bicis están muy cotizadas y si se la consigo pasar a ella directamente… qué menos que pasársela a una colega.

Pillaré el tren de las 17.33, cenar en Milán y dormir en el aeropuerto. Y luego ya nos vemos. si queréis venir con una pancarta o algo, nos vemos el sábado a las 14.15 en Loiu. Aunque bueno, ya nos vamos a ver estos días en celebraciones y festejos variados. Es que el sábado a las 5 voy a la final de bertsos y voy a andar justa de tiempo.

Pues nada, a ver cuándo me mandan fuera otra vez. De mientras podéis seguir mi otro blog o podemos vernos en persona, que es como tradicional y está pasado de moda, pero sigue molando.

 

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Bgo en Trento 81

Hoy me he despertado, he recogido la ropa que estaba colgada dentro y he ido a coger la que estaba fuera para meterla dentro. Pues los vaqueros se mantenían solos de pie de lo congelados que estaban. Las camisetas y tal estaba duras, acartonadas, pero los vaqueros ni se doblaban.

Luego he desayunado, me he vestido y he salido a por el bus a todo correr. Menos mal que el bus siempre llega tarde y he llegado a tiempo.

Por la mañana en el trabajo he tenido una reunión sobre la negación que se me ha hecho eterna. Bueno, no es que se me haya hecho, es que aquí se empeñan en hacer las cosas muy largas y dos horas y pico de reunión son un martirio. Yo soy capaz de atender como mucho una hora.

Y luego hemos ido a comer. Se me había olvidado que hoy comíamos fuera para celebrar mi despedida; hasta había mirado el menú de la mensa, pero no sé por qué, se me ha encendido la bombilla y lo he recordado. Aparte de que Anne-Lyse lo ha comentado.

Me he comido una pizza buenísima. La mejor que he comido en Italia tal vez. Y me he bebido una cerveza de la casa y me he traído la botella a casa porque es de esas que tienen tapón.

Por la tarde he estado acortando mi artículo y casi lo he conseguido. Sólo me falta cambiar de sitio una puñetera tabla díscola que se empecina en aparecer en la página 5. Ya le voy a pasar el marrón a Arantxa, gran lectora de este blog. Ya le pagaré una cerveza como recompensa.

Cuando he bajado a casa he recogido la ropa seca y descongelada y he desmantelado mi tendedero porque ya no me va a hacer más falta. También he comprado el billete para ir a Milán el viernes. Ya era hora de que pusiera una hora de salida, aunque voy a tener que pasar la noche entera en el aeropuerto por narices. Pero bueno, una tía que ha dormido en 20 buses estos días bien puede dormir una noche en un aeropuerto.

Y luego he cenado y me he comido una galletita de Santa Lucía. En el norte de Italia se celebra Santa Lucía y se regalan dulces y galletitas. También se celebra San Nicolás parecidamente, pero ese día no tuvimos galletitas ni nada. Manuela me contó el otro día que antes (muy antes, cuando su abuela o así) San Nicolás regalaba a los niños y Santa Lucía a las niñas, pero que ya no se hace así.

Acaba de venir Ming, que se va mañana, a regalarme un colgante rojo chino que significa familia unida para que me acuerde de esta cocina. Es un amor este hombre. Será probablemente el chino más detallista de China.

Mañana he quedado para despedirme de los pisacampas, no sé si os escribiré, pero el jueves seguramente sí.

Bgo en Trento 80

Ya he vuelto de mi periplo en Centroeuropa. Me ha encantado Viena y me ha encantado Praga. Pero sobre todo Viena, si fuera rica y fuera verano, me pasaría una semana paseando, viendo museos… Y Praga pues también está bien, pero es mucho más pequeña. Eso sí, la cerveza es de un precio muy razonable y está aceptablemente buena. Estoy trabajando en mi blog de viajes, ya iré publicando según vaya terminando.

Total, que hoy a las 4.25 he bajado del bus en Trento y como hasta las 5.05 no había transporte público, he echado a andar. Al principio no me he encontrado con  nadie, pero luego sí que he visto gente que iba a trabajar. Pobrecillos, nadie debería ir a trabajar a esas horas.

He llegado a casa y me he ido a dormir y me he despertado helada de frío. Me he hecho una bola y he conseguido aguantar hasta que ha sonado la alarma, pero no era ni medio normal el frío que hacía. Cuando he ido a desayunar, me ha dicho Elena K que si estás varios días fuera se apaga la calefacción. Creo que la he encendido, aunque calor no hace.

He ido al bus y he llegado al trabajo. Por la mañana he leído un montón de emails y me he estado preocupando del papeleo que tengo que hacer para demostrar que algo algo he hecho en Trento.

Por la tarde he tenido un Skype y luego  me he puesto a acortar el artículo. Tento que hacerlo todavía media página más corto y me parece que no será fácil. Tengo hasta el jueves para hacer eso y otro porrón de cosas antes de volver.

Luego he venido a casa y he puesto mi última lavadora trentina. Ahora tengo que decidir qué donar, qué llevar a H&M y qué usar todavía un poco más. Luego me he puesto con mi otro blog a ver si conseguía terminar alguna entrada, pero en ello sigo.

He cenado y os estoy escribiendo. En breve a la ducha y a la cama, que hoy he dormido en un bus y estoy reventada.

Bgo en Trento 79

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Bgo en Trento 78

La semana ha empezado pronto hoy porque tenía que ir a pagar el alquiler. Me he despertado a las 7.30, he desayunado, me he vestido y he ido al banco. En el banco estaban atendiendo a una cliente y había una señora y su hijo esperando. He esperado un rato, por si sucedía el milagro y podía pagar y llegar a tiempo al bus, pero no ha pasado. Sólo hay una caja, el dinero sale de lejos de la caja, la señora tenía mil preguntas, la segunda señora también… Así que me he ido con mi pasta a otra parte. Mañana iré incluso antes.

En un muy productivo día de trabajo en el que tenía como objetivo acortar un artículo de 8 a 4 páginas, he acortado media. Pensaréis que he fracasado como resumidora, pero en breve seré capaz de escribir algo nuevo y corto que me deje el asunto en 5 páginas. Luego a ver cómo lo pongo en 4, va a estar entretenido el asunto.

Por otro lado ya hemos fijado para el día 13 mi comida de despedida con los del trabajo. Vamos a ir a comer pizza, nada especial, pero se debe de comer bien en el sitio ese.

Por cierto, me quedan exactamente 10 viajes de bus y tengo que gestionarlos para no recargar. Es como un reto. Tengo que viajar como 4 o 5 veces sin pagar y el resto honradamente.

Cuando he bajado a casa, he ido al super para comprar los ingredientes para la cena de mañana y luego me he puesto a limpiar la habitación porque el miércoles hay revisión y mañana hay cena. La verdad es que no me he esforzado mucho porque si me suspenden voy a tener que limpiar igualmente la semana que viene. En realidad no sé ni para qué me he molestado. A veces me puede el sentido del deber. Menos en el bus, ahí me reprimo de pagar y suelo controlar mi necesidad de hacer las cosas bien.

Y prácticamente me ha llegado la hora de cenar entre pitos y flautas. He cenado y os estoy escribiendo.

Mañana no creo que me dé tiempo a escribiros por eso de que tenemos cena y lo mismo le da a la peña por reclamarme unos cánticos. Y luego el miércoles me voy a Viena, así que hasta el lunes si no escribo, no os preocupéis. Eso sí, podréis contactarme vía teléfono o apps de mensajes variadas, aunque sólo con wifi.

Bgo en Trento 77

Bueno, aquí os vengo a contar mi fin de semana viajero. El sábado me desperté a las 3.40 de la mañana, desayuné, me vestí y salí hacia la parada de bus. Hacía frío y tal, pero bueno, estaba con la esperanza de entrar pronto al bus y dormir del tirón. Y sí, me quedé roque según me monté en el bus, pero es que el bus llegó 15 minutos tarde. 15, más los 30 que llevaba esperando porque te hacen estar 30 minutos antes (bueno, ahora dicen que 15, pero se hace atasco comprobando billetes). Total, que ahí estuve yo como a unos 0º al lado de un río escuchando los comentarios en contra de absolutamente todas las nacionalidades de un cuñado que llevaba a su hijo a ver un partido de fútbol cuando el niño tendría que estar en clase.

El viaje pasó sin pena ni gloria. El chófer nos despertó cando paramos en Bolzano para que no se quedara nadie en el bus. Pero conseguí dormirme y me desperté cuando hicimos la pausa en un área de servicio austríaca. Esta vez no me bajé del bus, por si las moscas. Los Alpes suizos son… ¿qué queréis que os diga? una maravilla. En fin, que ahí iba yo medio despierta medio dormida hasta que nos pararon al entrar en Alemania para un control de documentación. Que nos miraron la documentación al subir al bus, pero parece ser que los alemanes no se fían de los conductores de Flixbus.

Total, que ahí estuvimos en una cuneta parados 40 minutos porque un pakistaní tenía problemas para entrar en Alemania, pero parece que al final le dejaron pasar, porque se montó en el bus y llegamos a Munich.

El sábado está en mi top 5 de días fríos casi seguro. Por mucho sol que hiciera, ahí no había quién parara. Por la mañana visité el centro de Munich, que estaba abarrotado de gente por los malditos mercadillos de navidad. Preciosas me han quedado las fotos con un montón de casetitas de por medio.

Al mediodía quedé con Miguel, mi colega el de Australia, que está allí haciendo un postdoc y me llevó de turismo y a ver una ola que sale en un parque de Munich y que la gente usa para hacer surf. Os he mencionado el frío que hacía, que Miguel confirmó que no era ni medio normal y que él se estaba congelando igual que yo, pero eso no quitaba para que unos animados estuvieran surfeando la ola empapadísimos.

Comimos en un bar hipster y por la tarde fuimos al museo de ciencia. Nos hicimos pasar por estudiantes y nos ahorramos 7 € y disfrutamos del museo. Es muy grande y es el museo de ciencia prototípico, así que ahí estuvimos los dos pedazo de frikis (Miguel más, que para eso es astrofísico) disfrutando de las maravillas de la ciencia y la tecnología.

Luego dimos una vueltilla y acabamos cenando y tomando una cerveza en la cervecera en la que Hitler daba sus mítines, aunque no sé cómo consiguió que alguien le siguiera porque entre la cantidad de gente que había y la orquestilla bávara ahí no se oía nada.

Y luego me tuve que volver al autobús y vi cómo a cinco personas no les dejaban subir porque les faltaba el pasaporte, el permiso de residencia o ambos. Uno quería pasar con la tarjeta de salud italiana, pero ya le dijeron que no. El bus salió tarde otra vez. El cuñado de la mañana decía que el retraso se debía a que los conductores eran italianos, pero en ambos viajes me tocaron conductores alemanes, así que el cuñado no tenía razón.

El viaje muy bien, un sueño muy placentero hasta que se montarón detrás de mí un chaval y la madre más pelma del mundo. Se montaron y la madre le mandó rezar al niño antes de dormir (varias veces). Luego le preguntó 100 veces a ver si estaba cómodo y el niño dijo que sí 100 veces. Ya consigue el niño quedarse dormido y la madre le despierta para preguntarle a ver si quiere hacer pis. Menudo viaje me dieron. Menos mal que me bajé en Trento, me pillé la bici y me metí en la cama a seguir durmiendo.

Esta noche he pasado frío en la cama. O sea, me he tirado todo el fin de semana pasando frío. Es que hoy he ido a Bolzano con la idea de ver a Ötzi, la momia congelada de hace 5000 años. Me he despertado, he desayunado, he cogido la bici y he ido a la estación de trenes. He comprado el billete ese de 15 € y he cogido el tren. Un tren que no tenía calefacción. Ver a la gente intentar pasar las páginas de libros y revistas con guantes ha sido un espectáculo curioso.

Cuando he llegado a Bolzano he ido a la oficina de turismo a por un mapa y a preguntar en qué funivias me podía montar. Aparte, he preguntado también si el museo que quería ver era gratis por ser el primer domingo del mes, pero me ha dicho que no son museos estatales y que hacen “otros días” gratis, aunque no me ha dicho cuáles son esos días.

Aprovechando que hacía bueno, he subido a Soprabolzano con el telecabina. En la cola los de delante justo eran guipuzcoanos y los de detrás un grupo organizado de 52 personas. Supongo que soy una tía afortunada por llegar un segundo antes que ellos. Desde Soprabolzano sale el trenecillo del Renon, un tren que hicieron para que los burgueses llegaran a sus hotelitos y casas de veraneo. Unas vistas magníficas desde el trenuco. Hemos llegado al final de la línea, he echado un par de fotos y he vuelto porque el único interés del pueblo (quitando que desde ahí se sube a la cima del monte) era el mercadillo de navidad.

He cogido el tren de vuelta y se me ha sentado al lado una señora quejica. Me ha echado la bronca por poner el pie en la maderita esa que hay en los trenes y buses como debajo de la ventana y en la que toooooodo el mundo apoya el pie. Al de detrás le ha echado la bronca porque al sentarse le ha pillado la bufanda. Puta vieja. Eso es lo que he pensado.

Me he comido un bocata de salchicas en Soprabolzano y he bajado a Bolzano después de comer. Y por la tarde he visitado el museo de la naturaleza, por eso de entender la geología de los Alpes y las Dolomitas (los animales los he visto de pasada) y el museo arqueológico, que es donde está Ötzi. En ambos he mentido vilmente y he dicho que era estudiante (bueno, en realidad, lo soy). En Alto Adige, además, se es joven hasta los 27, así que me merecía legalmente una entrada reducida. Total, al grano: me ha encantado el museo. En todo el museo sólo se habla de la momia, pero me ha parecido fascinante.

Luego me he dado una vueltilla por Bolzano y me he vuelto a casa.

En casa he merendado, he descargado las fotos, he leído emails (adelantando trabajo para mañana) y he cenado y os estoy escribiendo.Ahora me duchoy me voy a dormir, que estoy cansada por razones obvias.

Mañana al trabajo.

Bgo en Trento 76

Ya es viernes y tengo un finde de viajes por delante. A ver si olvido el desafortunado día que he tenido hoy. A ver, tampoco os asustéis, pero en fin.

Me he despertado, he desayunado, he recogido la ropa que ya estaba seca (es que ¡cómo centrifugan las lavadoras del bloque A!), me he vestido y he ido a trabajar. Hoy he pagado en el bus. No sé por qué, pero me ha invadido la honradez.

Honradez que no ha sido pagada luego en el trabajo cuando he conseguido unos resultados de mierda. Toda la semana he estado escribiendo reglas y tal y en un corpus me han salido unos resultados infames. En el otro muy bien, pero si se toma el total mal. Y encima me han rechazado un artículo, aunque esto ya se sabía y no me ha dado mucho disgusto.

Lo divertido del día ha sido conocer a los padres de Roldano, que han venido porque los han usado como cobayas para un experimento. Qué majos, que pensaban que me habían mandado a Trento mis padres. Ya les he dicho que he ido por voluntad propia. El padre y su pedazo de barba larga han flipado.

Cuando he venido a casa, he sacado la bici para poder ir mañana a por el bus, he doblado la ropa y he estado escribiendo mi otro blog. He ido a cenar y ahí estaban hablando del referendum constitucional de este domingo. Si sí, si no, si tal… hemos tenido una conversación muy interesante, pero me he venido al cuarto a escribiros. Es que hoy aspiro a irme a dormir pronto ya que me tengo que pegar un madrugón. Ya dormiré en el bus, de todas maneras. Buena soy yo para dormir en el bus.

Mañana no esperéis post, estaré viajando en un bus a estas horas.